El primer conocimiento histórico que se tiene de las raquetas de nieve se remonta a 4000 años a.C. en Asia Central, donde se utilizaban el invento para caminar por la nieve para sus desplazamientos durante los crudos inviernos de esta zona.
Se cree que fueron los primeros ancestros de los esquimales y los indios americanos quienes trajeron las raquetas de nieve cuando emigraron a América del norte, donde su uso se extendería por Canadá y Alaska.
El uso de las raquetas de nieve como medio de desplazamiento se ha mantenido hasta la actualidad en zonas de montaña que viven en contacto permanente con la nieve. En los Alpes y Pirineos adaptaron el invento a las pendientes de sus montañas, reduciendo el tamaño y haciéndose más redondeadas.

Es en los últimos años, cuando caminar con raquetas de nieve se convierte en una actividad popular y de competición, que estas evoluciones considerablemente, apareciendo en el mercado raquetas sintéticas más pequeñas y de menor tamaño.